sábado, 17 de diciembre de 2011

¿Y ahora qué?

 Artículo enviado por "Del mundo":

Ya comenzado el día, uno busca el momento y el tiempo para poder leer la prensa. En mi caso es un vistazo a "El País", leer el "Público" y un vistazo a otros como "Tercera información" y "Rebelión"...
Día tras día, te vas creando unas ideas propias que normalmente no concuerdan con lo que vienes escuchando desde pequeño. Qué voy a decir de temas como la Iglesia por ejemplo (en un pueblo donde la semana santa es la fiesta por excelencia), o del franco-fascismo (que aún hoy por hoy sigue habiendo gente que apoya esta "ideología" en nuestro pueblo". Estos temas, finalmente, caen por su propio peso en cualquier persona coherente y razonable (y he dicho Iglesia y no cristianismo, aunque yo tampoco lo apoyo, soy ateo). Pero hay temas en los que se necesita estar mucho más informado para poder crear una opinión propia, temas como el que quiero comentar en este artículo brevemente. El fraude fiscal.

Desde pequeño he escuchado dos puntos de vista respecto a este tema. Uno era el típico comentario "es que hay que quitar el paro, sino mira los sirvengüenzas esos trabajando y cobrando el paro", y el otro era de gente que

El bipartidismo en España

El compañero Juan Ferrero ha colaborado con el blog enviando este artículo (hay que decir que nos lo envió antes de las elecciones del 20-N. Perdón por el retraso):


El bipartidismo es aquella situación a la que se llega en un territorio cuando dos partidos se hacen los dueños del sistema democrático En teoría, los dos grandes partidos deberían ser contrapuestos en ideología y en propuesta de modelo social, y al electorado se le presenta la opción de votar a uno o a otro, sintiendo así que sus preferencias de voto se hayan cubiertas y su libertad como electores está asegurada; y, por otra parte, los ciudadanos ven que, si el partido que gobierna lo hace mal, lo castigarán votando al otro. Pero el gobierno del territorio no saldrá de esos dos partidos que se irán turnando por ciclos o etapas. Con el bipartidismo, todos los demás partidos quedarán marginados, fuera de juego. Nadie se fijará en sus propuestas y se considerará que, por su insignificancia, no tendrían capacidad para gobernar. Una vez que dos partidos se instalan en el bipartidismo, es muy difícil vencerlos electoralmente (aunque no imposible), porque mantienen una serie de obstáculos que hace que los demás partidos sean cada vez más pequeños o que desaparezcan del panorama representativo. Por estos obstáculos que se ponen a los demás partidos es por los que, aunque legal, el bipartidismo resulte injusto. La ley no trata por igual a todos los partidos, sino que beneficia con descaro a los dos grandes. El bipartidismo se realimenta: mientras más escaños logran los dos partidos, más privilegios consiguen; y mientras más privilegios consiguen, más escaños logran. La reforma de esta ley electoral injusta es la que vienen pidiendo en España los demás partidos y, recientemente, el movimiento 15-M. Pero el cambio habría que hacerlo por mayoría en el Congreso, y como a la mayoría (PSOE-PP) no le interesa, pues no se hace.

jueves, 1 de diciembre de 2011

El bipartidismo en España

El compañero Juan Ferrero ha colaborado con el blog enviando este artículo:


El bipartidismo es aquella situación a la que se llega en un territorio cuando dos partidos
se hacen los dueños del sistema democrático En teoría, los dos grandes partidos
deberían ser contrapuestos en ideología y en propuesta de modelo social, y al electorado
se le presenta la opción de votar a uno o a otro, sintiendo así que sus preferencias
de voto se hayan cubiertas y su libertad como electores está asegurada; y, por otra
parte, los ciudadanos ven que, si el partido que gobierna lo hace mal, lo castigarán
votando al otro. Pero el gobierno del territorio no saldrá de esos dos partidos que se irán
turnando por ciclos o etapas. Con el bipartidismo, todos los demás partidos quedarán
marginados, fuera de juego. Nadie se fijará en sus propuestas y se considerará que, por
su insignificancia, no tendrían capacidad para gobernar.
Una vez que dos partidos se instalan en el bipartidismo, es muy difícil vencerlos
electoralmente (aunque no imposible), porque mantienen una serie de obstáculos que
hace que los demás partidos sean cada vez más pequeños o que desaparezcan del
panorama representativo. Por estos obstáculos que se ponen a los demás partidos es
por los que, aunque legal, el bipartidismo resulte injusto. La ley no trata por igual a
todos los partidos, sino que beneficia con descaro a los dos grandes. El bipartidismo se
realimenta: mientras más escaños logran los dos partidos, más privilegios consiguen; y
mientras más privilegios consiguen, más escaños logran.
La reforma de esta ley electoral injusta es la que vienen pidiendo en España los demás
partidos y, recientemente, el movimiento 15-M. Pero el cambio habría que hacerlo por
mayoría en el Congreso, y como a la mayoría (PSOE-PP) no le interesa, pues no se
hace.